Describe el negocio y el motivo del proyecto
Empieza con una explicación sencilla de lo que ofreces y a quién. Añade qué cambió para que el proyecto sea necesario ahora: una nueva línea de negocio, una identidad inconsistente, un sitio desactualizado o una operación difícil de coordinar. El contexto ayuda a entender la decisión que hay detrás del pedido.
Escribir “necesitamos algo moderno” deja demasiadas interpretaciones abiertas. Resulta más útil decir “nuestros materiales muestran servicios que ya no ofrecemos y los clientes preguntan por ellos”. La segunda frase permite proponer trabajo concreto y verificar si el resultado resuelve la situación.
Nombra a la audiencia y la acción esperada
Evita describir al público como todo el mundo. Comparte quién suele preguntar, quién toma la decisión y qué información necesita. En un negocio pueden ser personas distintas. Incluye dudas recurrentes, objeciones y ejemplos de conversaciones, quitando datos personales que no hagan falta para entenderlas.
Después describe una acción principal: solicitar una cotización, reconocer la marca, entender una nueva oferta o completar una tarea. Si existen varios objetivos, ordénalos. Esa prioridad ayuda a decidir qué debe ocupar el primer plano en un sitio, una pieza social o una presentación.
Pon límites al alcance y al calendario
Anota qué entregables imaginas y dónde se usarán. Para una identidad, pueden ser logo, guía y plantillas; para un sitio, páginas y funciones; para una app, usuarios, pantallas e integraciones. No necesitas resolver la solución técnica, pero sí compartir las condiciones que la propuesta debe considerar.
Incluye presupuesto disponible o un rango de trabajo, fechas importantes y la razón de cada fecha. Un evento confirmado y una preferencia interna tienen implicaciones distintas. Señala qué materiales estarán listos y quién tiene que revisarlos; el calendario depende también de esas entregas y decisiones.
Reúne materiales y explica tus referencias
Comparte el logotipo disponible, textos, fotografías, catálogo, presentaciones y enlaces relevantes. Identifica qué está aprobado, qué puede cambiar y qué falta producir. Si un material tiene condiciones de uso, hazlas visibles. Esto evita diseñar alrededor de una fotografía que después no podrá publicarse.
Añade pocas referencias y explica qué te interesa de cada una: el orden del contenido, el tono, el uso del color o la forma de mostrar un producto. Una referencia orienta una conversación; copiarla no resuelve las necesidades particulares de tu marca. También sirve indicar qué rasgos no corresponden al negocio y por qué.
Acuerda quién decide y cómo se revisa
Nombra a una persona que concentre los comentarios y a quienes deban aprobar el resultado. Cuando varias áreas participan, conviene resolver diferencias internamente antes de enviar una ronda de ajustes. Así, el equipo de trabajo recibe decisiones compatibles y puede avanzar.
Define criterios para revisar: claridad del mensaje, legibilidad, facilidad para completar una tarea o consistencia con la identidad. “Me gusta” es una reacción válida, pero no explica qué necesita cambiar. Relacionar el comentario con la audiencia y el objetivo permite convertirlo en una acción concreta.
Una plantilla breve para comenzar
Puedes preparar el brief en un documento compartido con estas preguntas. Deja explícito lo que todavía está por definirse; no es necesario inventar una respuesta para llenar un apartado.
- Negocio: ¿qué ofrecemos, a quién y en qué zona atendemos?
- Problema: ¿qué sucede hoy y qué queremos que cambie?
- Prioridad: ¿qué debe poder entender o hacer la persona al final?
- Alcance: ¿qué piezas, páginas o funciones necesitamos y dónde se usarán?
- Materiales: ¿qué está aprobado, qué falta y quién lo entregará?
- Condiciones: ¿qué presupuesto, fechas y responsables de aprobación tenemos?
- Revisión: ¿con qué criterios diremos que el trabajo cumple su objetivo?
El brief también puede evolucionar
El documento inicial abre la conversación. Durante la definición pueden aparecer dependencias o una forma más sencilla de resolver el problema. Lo importante es registrar los acuerdos y confirmar cómo afectan entregables, presupuesto y fechas. Un brief útil mantiene al equipo trabajando sobre la misma versión del proyecto.